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Un baremo del 2009


Cuando me dispongo a escribir cosas de este estilo me doy cuenta de lo lamentable que soy en lo que se refiere a hablar de mí misma. De hecho, debería haber puesto una foto mía en lugar de mis pies, pero me resulta imposible dar con una que encuentre adecuada. Así que ahí están mis pies, los que me llevan a todas partes, a veces metafóricamente, pero son prácticos. Realmente prácticos.

Nunca sabré empezar este tipo de reflexiones, nunca, aunque año tras año las haga. ¿Ha sido el 2009 un año bueno? Desde luego, lo ha sido, no hay duda. Pero -pues siempre ha de haber peros- también ha sido, cuando menos, extraño.

He aprendido mucho de literatura, la verdad, y me resulta cuando menos curioso que profesores caribeños e ingleses sean los que más hayan conseguido ilustrarme con respecto de las letras españolas e hispanoamericanas. He descubierto verdaderas obras de arte en páginas en las que no depositaba ninguna esperanza y, de hecho, me han ayudado a esclarecer mi futuro profesional o, por lo menos, estudiantil.

He descubierto las mieles de vivir solo, siempre empañadas por el "tener que aguantar". La convivencia no es sencilla, en absoluto, pero quizá me haya ayudado a lograr un poco más de autocontrol y a aprender a contar hasta 10 -o hasta varios millares si hace falta- antes de actuar. Si bien es cierto que estar lejos del entorno familiar es un alivio y una tranquilidad continua, en ocasiones se echa de menos escuchar una voz conocida. Aunque esto último he de decir que no ocurre con frecuencia. También he descubierto que dormir sola no termina de convencerme.

Sigo buscando ese algo, esa chispa en la ropa que me pongo y que logre decir de mí lo que de verdad quiero que diga. Sigo buscando, digo, puesto que aún no la he encontrado. No soy capaz de ubicarme en un estilo, no al menos de los existentes.

Estar en la más absoluta soledad -y no soledad como algo negativo- es maravilloso, relajante. Me gusta dedicarme tiempo a mí misma y he de recuperar esa costumbre. A esto he de ligar el muchísimo tiempo que consumen de nosotros las nuevas tecnologías. Pero la verdad es que no podemos vivir sin ellas, ya no.

Ha sido un año extraño, muy extraño. He conocido a mucha gente pero a casi nadie que se merezca el apelativo de persona. Eso sí, los que merecen esa palabra cubren con creces las expectativas, no hay duda. Ha sido un año de pérdidas para muchos, puesto que a partir de ciertos momentos te das cuenta de que eres, al fin y al cabo, mucho más valiosa que la mayoría. Lo siento por todos aquellos que a lo largo del año me han perdido. Ahora soy mayor, miro hacia adelante y hacia el futuro y no pienso girar la cabeza. Habéis renunciado a una persona que algún día será alguien increíble. Por mi parte, un puñadito de bendiciones han caído en el camino: algunas de estas bendiciones antropomórficas venían de antes, otras han aparecido sobre la marcha y de forma inesperada y espero que, a estas alturas, ya todos sepan quiénes son y a quién me refiero.

El 2009 me ha hecho darme cuenta de que soy excesivamente buena. Yo sigo confiando en que los buenos "ganemos" alguna vez, es decir, obtengamos alguna recompensa por todo esto. Voy viendo que nunca será así, pero ni puedo ni quiero cambiar. Nací siendo buena y no se puede luchar contra ello. Me queda el consuelo de que, al menos, me siento en el camino correcto con cada cosa que hago.

Y ahora pasemos a Eso. A lo más grande. A la sonrisa más hermosa. A la mirada más dulce. Al humor más pérfido y turbio. Al sexo más comprometido y experimental. A las batallas por el mejor ingenio de la tarde. A las horas en la hierba. A las fotos aleatorias. A un cuerpo que se ha ido modelando con los meses. Al no poder parar de pensar. Al elegir los sitios menos indicados para las cosas importantes. A los cruasanes, los anacardos, las cosas picantes. Al escribir diarios y leer poesía. Con esto me refiero al acontecimiento que marcó mis 21 años y mi vida entera, a lo que me hizo volverme adulta de un golpe conservando el corazón de un niño, a lo que me hizo recuperar la fe y obtener aquello con lo que soñaba sin esperanzas. Prisa, locura, interrupciones, viajes, salitre, cuentas atrás. Con Él llegó lo que de verdad es importante, lo que, como bien dijo Saint Exupéry, es invisible a los ojos. Él trajo la exaltación de los sentidos, traía un mundo nuevo bajo el brazo y tantas cosas que enseñarme que no puedo estar a su altura. Él me trajo todo lo bueno, todo lo que importa, todo lo grande, lo pequeño, lo azul, lo púrpura. Me hizo creer de nuevo en el mar y apoyó mi odio hacia todo lo que nos rodea. Él hace fotos a las flores y contempla las nubes. Se mueven despacio, como nosotros. Porque durante demasiado tiempo fuimos un maelstrom que se consumía por la distancia, pero ahora somos relojes con varias horas de retraso que disfrutan con calma del mundo que se devora a sí mismo sin rozarnos. Somos Nosotros y ese Nexo no puede definirse ni con las más doradas palabras. Él ha sido el mayor acontecimiento del año 2009, y lo será de los años venideros porque consigue sorprenderme cada día.

El 2009 ha sido bueno. Y dentro de lo bueno, extraño, pues no estoy acostumbrada a que me ocurran grandes ni bellas cosas. Si pidiese un deseo al 2010, se agotaría en sí mismo. No necesito nada más de lo que ahora tengo. Quizá más sabiduría, pero el tiempo me la dará. Quizá más de Él, pero eso es pedir algo que ya doy por sentado. ¿Qué quiero, pues, del 2010? Lejos de caer en tópicos, voy a decantarme, tras esta enorme reflexión, por lo más mundano y banal en lo que puedo pensar ahora: un par nuevo de zapatos. Y que sean caros.
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Haiku




One day of early spring
A snowman melts
I drink it


Kenjiro Higashi








Siempre me ha fascinado el haiku. Quizá se debe a que casi todo lo tradicional, lo típico de un pueblo o cultura que ha prevalecido a través de los tiempos, me fascina. Quizá se debe a que son tan breves, tan rápidos, que pasan como una diminuta chispa, dejándote con muy buen sabor de boca y con ganas de más. O quizá sea mera cuestión de gusto poético, no sé. El caso es que el arte del haiku me resulta apasionante.

No pensemos que estos pequeños poemas son fáciles de componer por su extensión y su ausencia de rima, nada más lejos. Yo lo intenté en su momento. Es complicado buscar las palabras, escoger las sílabas con precisión y, sobre todo, buscar ese movimiento, ese vaivén entre las letras que te sube de repente en una barca, te marea, te eleva, te llena la cara de gotitas de salitre y te deposita de nuevo en tierra. El haiku es arte, y como toda forma de arte, es un proceso complejo con un resultado fabuloso si se hace bien.

Me encanta. Me encanta la plasticidad de estos poemas, la calma que transmiten, su invariable enlace con lo natural, lo sencillo, esos pequeños placeres que a veces tanto nos cuesta explicar. A propósito de pequeños placeres... creo que un haiku al día -o quizá cien- nos puede sacar una sonrisa o, al menos, recordarnos que ahí fuera, donde uno menos lo espera, siguen existiendo cosas hermosas.

An old pond
a frog jumps in.
Sound of water.

Matsuo Basho

The sea at springtime.
All day it rises and falls,
yes, raises and falls.

Buson

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Maitreya


Maitreya. Este término surge dentro de la religión budista para designar al Buda que habrá de venir para iluminar espiritualmente al planeta.

Sin embargo, el advenimiento de Maitreya es un hecho sujeto a demasiadas interpretaciones. Algunos dicen que llegará cuando el mundo alcance un estado de bienestar y paz, cuando las necesidades básicas de los seres humanos estén cubiertas y ya no haya nada que temer, nada de que preocuparse. ¿Puede esto ocurrir a día de hoy y siendo las circunstancias que rodean al planeta tan poco halagüeñas?

Otra de las teorías acerca de la llegada de este mesías me resulta más factible que la anterior: tan sólo cuando el mundo se vea sumido en la más absoluta decadencia y esté demasiado cerca de tocar su fin hará su aparición Maitreya. En mi opinión, ese momento se instauró en el mundo hace ya bastante tiempo. Estamos en un período aberrantemente plagado de actos grotescos, de ignorancia, de estulticia, de muertes injustificadas, de acontecimientos alarmantes; el mundo ha empezado a dar excesivo miedo. Maitreya, dicen, es una advertencia del pasado al presente que, a su vez, nos enlaza con el futuro.

Hace mucho tiempo que perdí la fe en la humanidad. Quizá deba recuperarla y confiar en Maitreya, este mesías que nos traerá estabilidad, un espíritu sano y libre y nos reconectará con la naturaleza. Quizá deba confiar en que Maitreya salve ya no a mi generación, sino a las que nos suceden.
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Felicidad

Felicidad es tener a quien amar y algo que esperar.

Eugenio Varch
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Si sale, sale. Si no sale, hay que volver a empezar. Todo lo demás es fantasía.

Eduard Manet
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Aquí


Tras una vorágine interminable de cocinas sucias, ensayos y horas muertas en un tren...
De vuelta al azul eléctrico y al púrpura, y esta vez para Siempre.
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Volar

Grito y me desespero en los orgasmos. Es como si volara arriba y me desplomara desde el Sol. Igual que Ícaro cuando iba desplumado hacia el mar.

Trilogía sucia de la Habana - Pedro Juan Gutiérrez
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As the moon becomes the night time
You go viciously, quietly, away.
I'm sitting in the bedroom,
where we used to sit and smoke cigarettes
Now I'm watching, watching you die…
I can remember when I saw her last.
We were running all around and having a blast.
But the back seat of the drive-in is so lonely without you.
I know when your home, I was thinking about you.
There was something I forgot to say,
I was crying on Saturday night.
I was out cruising without you,
they were playing our song.
Crying on Saturday night.
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You know you have been studying abroad in the UK for a while when...

Os dejo unas "afirmaciones" curiosas sobre la vida estudiantil en Inglaterra. En negrita están aquellas con las que me siento más identificada...

1. One out of 4 words you hear in the streets is "fuck" or "fucking"
2. You have tried the symbol of British food, a breaded piece of fish with fries and they call it "fish & chips".
3. You see semi-naked girls in the streets and boys wearing t-shirts with temperatures below zero.
4. You are shocked to see that the Uni is closed, city is collapsed and people stranded if streets are covered with more that 5 cm of snow.
5. You have travelled to London just for 1 pound with
a fun fare, and you love it.
6. You wake up every morning knowing that it's quite unlikely that you're going to see the sun.
7. You drink pints every day and you love them
8. You see people having a pee while they get money
from a cash machine.
9. You realize that dinner time is 6pm
10. You see people drunk in the streets at 8pm.
11. You see old people getting pissed in Potters Wheel (Wetherspoon)
12. You are kicked out of a pub at 11.30 pm
13. You have learned the difference between pasty and pastry and you've tried a Cornish Pasty.
14. You see people wearing flipflops and shorts even though it's raining.
15. You've said "cheers mate" more than twice
16. You've tried to buy a traditional coffee maker and you've failed.
17. You realize the most important religion is not Christianity but Rugby.
18. You wonder how people wash their intimate parts without a "bidé"
19. You wonder why the concept of "proper curtains" hasn't arrived to this country yet.
20. You hear and say "sorry" at least 10 times a day.
21. You've seen naked women on the second (and first, and third...) page of the daily newspapers.
22. After a failed conversation with someone in the street you wonder whether he/she was speaking in Scottish, Gaelic, Welsh, Cornish, Irish or English.
23. You see Tesco as an important social meeting point.
24. You have struggled trying to convert from Farenhait to Celcius, from Miles to Kilometers and from Pounds to Euros, but you know a pint is 0.56 litres.
25. You have been driving on the wrong side of the road
26. You have seen old people smiling at you in the street
27. You have been asked for "some spare change" by an unknown person.
28. You see 3 kebab shops and 2 indian restaurants in every street.
29. You've had a Full English Breakfast with bacon, eggs, sausages, beans, etc and you think it's amazing
30. You've had a burger, chips and beans on the same plate.
31. You've thought more than ten times that the car you have just seen was driven by nobody
32. You have tried to destroy the fire alarm at least a couple of times.
33. You have wondered about the wildlife present in your carpet.
34. You see a group of people wearing fancy dresses every time you go out at night.
35. You have been in a pub next to a really drunk lady, that you think could even be your grandma.
36. You think you're going to visit a palace, a castle or a chapel and you only see a few old stones.
37. You realize that taking a cab is almost free (according to a certain person from Norway).
38. You're outside and don't even notice it's raining anymore, because it is just simply normal to you by now.
39. You realise that any kind of food can be eaten with anything else, no matter how wierd the combination is.
40. You have six months of holidays in a year.
41. In case you need to get your hands clean, you realise that you only have two options: boil your hands in water near to 90º or see how they become two beauty ice-cubes.
42. You have a sink in your bedroom.
43. You can't buy shoes in any shop because they all smell like feet!!
44. You find machines in pubs in which you can buy condoms, vibrators, lubricant and even a Hair Straightener.
45. Your house and surroundings are full of rubbish bags because rubbish is collected just once per week.
46. You ask for a double whisky in a pub and the quantity you're given is just ridiculous!!
47. You see potatoes everywhere, in all different forms and shapes, i.e. boiled potatoes, jacked potatoes, smashed potatoes, chips, crisps, etc.
48. You realize that burping in the library is something normal.
49. You realize that no matter how weird the clothes you're wearing are, people just won't care.
50. You have hoovered your room at least once.
51. You shake the hand of someone of the opposite sex you've just met.
52. You drink as much tea with milk as you drink beer (at least 5 times a day).
53. You realize that being served alcohol in an academic seminar is completely normal.
54. You learn that 4 cups of tea per day is good for you.
55. You have stopped questioning why there are carpets even in the bathrooms
56. You know there is a fair chance your house is filled with mould.
57. Your floors and roofs are in serious decay after years of leakages and no maintenace.
58. You have a fire exit in your house.
59. You find yourself breaking into an english accent when trying to order a cuppa tea.
60. You have mushrooms in your toilets.
61. You see daffodils growing EVERYwhere, all year round.
62. You find yourself discussing what make of baked beans is the best...and it doesn't scare you
63. You see all four seasons in one day. first sun (oh blessed sun!), then rain, then snow, then hail. and sun, and rain, then...aaaah!
64. "hello/hey, how are you?" is replaced by "you alright?"
65. You find yourself going out partying wearing only a little top... and it's raining! And above all it's normal because everybody is dressed like that!!
66. You realize that burping in the middle of a lecture is something normal.
67. It's only five and every single shop is closed!
68. You've bought something at Argos!!
69. You think it's normal to sleep on a mattress which was considered old-fashioned crap in Europe 30 years ago.
70. You don't go out to go out but to get drunk.
71. You don't mind the food anymore...
72. Subway is the healthiest meal you can think of.
73. You think that having a dildo is mandatory for every woman, and that ann summers rocks your sexual life!
74. You find normal that in clubs the ladies are full of screaming semi-naked drunk (British) girls trying to do their make up and hair again and again.
75. You feel like being a nun when you wear trousers or skirt longer than your knees and tops to go out
76. You go to the lectures just for sleeping..lying on the table, chair..it doesnt matter!!!
77. You discover that a simple ticket of the train can vary from a price of 8£ to 30£.. for the same train, time and journey.
78. You realize that you have never seen an English Restaurant.
79. You move into a house and realise that you can't open the windows!!
80. You're in the top back part of the bus, and a 9 years old chav asks you for a lighter
81. You realize that British people are queuing politely everywhere except at the bar counter
82. You discover there is a "potato" function on the microwave!!!
83. You phone a Hospital emergency service at night and you are speaking to a non-medical person on duty who will ask you a lot of questions and then decide if its an emergency. This person will even ask to speak to the almost unconcious patient and ask you to describe whether the person looks pale, the eyes are yellow, blue, red.Any bleeding...blah blah and then tell you that a doctor will only be available at 9.00 in the morning...(after an hour of questioning) and you are worried that the patient might die in the meantime but you have no other options :-(
84. Your umbrellas have got broken at least twice and you are still hoping not to break the new one even if it's May!
85. You see your housemate ordering chinese food or pizzas three times a week
86. You realize that you can get decent (dark, rye, healthy) bread in every European country except for the UK...and no, Toast is not considered a proper kind of bread.....
87. You are no longer suprised to see fans and radiators on at the same time (either in February or June!)
88. You are certainly annoyed by their stupid sockets
89. You realize that every product you buy "may contain trace of nuts"
90. Your sentences begin with.."to be honest"..
91. You are addressed as "treacle, sugarplumb, darling, sweetheart, love, ...." (and all other versions of nicknames in that genre you normally only call your wife/lover) by the staff in supermarkets, pubs and restaurants.
92. You are affected by CCTV paranoia.
93. You can see, on a saturday night, Dancing on ice, strictly come dancing, pop idol, x factor, big brother, big brother celebrity, I'm a celebrity get me out of here (and so on) simultaneously!
94. You are not surprised to see an old lady, her daughter and her granddaughter dancing together in a club.
95. You talk about the weather all the time.
96. You hear "WHA" instead of W-H-A-T ! and "THA" instead of T-H-A-T!!!
97. You have asked to borrow ten "quid" instead of ten pounds from someone
98. It is 23.45 and the bell rings in the pub. Last orders mate, lets have 2pints each...
99. You have to pull a string to switch on the light or get the water from the shower!!
100. You realize "taking the piss out" of someone is not a medical procedure
101. You realize everybody just gets crazy in a club when Dj plays Mr. Brightside (The Killers), Place your hands (Reef), Don´t Stop me Now (Queen)!!LOL or the Baywatch theme...
102. You have to mind the gap between the train and the platform.
103. Every door is a "fire door" that you have to "keep shut".
104. You start celebrating Christmas Time right after Halloween.
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Aspiraciones

Hablemos de algo serio. Con esto no quiero decir que no hable habitualmente con seriedad, claro que no. Soy muy seria, mucho, y mis pensamientos lo son también. En realidad, no. Es mentira. No soy tan seria porque si en este mundo te planteas tu propia realidad como algo serio... estás perdido. No hay nada mejor que reírse de todo y todos y especialmente de uno mismo. Como bien dijo el Comediante, todo es una broma, una gigantesca broma pasada. Mejor seguir el juego y reírse.

En fin, vayamos al tema. Aspiraciones es sobre lo que hoy escribiré. ¿Qué tipo de aspiraciones? En fin, aspiraciones vitales en general, aspiraciones para un futuro inmediato o lejano. Todos tenemos perspectivas al respecto, imagino. El caso es que, al igual que ocurre con las opiniones, algunas son más respetables que otras. Yo no tengo un blog para alabar lo magnífico que es el mundo y ceñirme únicamente a las buenas decisiones y los buenos propósitos -que, por otra parte, escasean-. Tengo un blog para quejarme y dinamitar el mundo a base de palabras si se me antoja. Y hoy se me antoja hacerlo, concretamente me apetece desvirtuar a todos aquellos que poseen unas aspiraciones harto lamentables y se regocijan en ellas. Y no, no me sirve que cada uno tiene sus cosas y que eso he de respetarlo. A decir verdad, se respeta a las personas, pero jamás a sus ideas o decisiones. Eso no.

Este tema surgió hoy en clase, aunque no recuerdo a qué fin. El caso es que me paré a pensar. En concreto me vinieron a la mente dos ejemplos claros de aspiraciones lamentables, las dos que a continuación expondré. Sé que si me extiendo más podría pasarme días escribiendo y, en mi opinión, son ejemplos suficientemente ilustrativos como para dar un buen cuerpo a esta entrada.

La primera aspiración es un tanto general, propia de cualquier edad, sexo y condición. Esa aspiración es la de "no hacer nada", es decir, vivir de rentas, la sopa boba y demás expresiones que todos conocemos. Es una "aspiración" propia de personas aburridas, hastiadas de la vida porque no se atreven a enfrentarse a ella, carentes de ideas y ya no digamos de ideales, individuos que jamás se han molestado en conocerse ni conocer a los demás. ¿Qué clase de aspiración es esta en una perspectiva vital? Si el logro de una aspiración adecuada es, digamos, la Felicidad... ¿cómo es posible lograrla de esta manera? No haciendo absolutamente nada, destruyendo el valiosísimo tiempo delante de un ordenador, quizá un televisor, saliendo de vez en cuando por el simple motivo de tomar el aire, sin trabajo, sin estudios, sin algo, en definitiva, de valor -y no, no me refiero a entidades materiales-. Pésima perspectiva, queridos. Pésima actitud ante la vida.

La segunda de ellas... en fin, la condeno de forma más severa porque me afecta directamente. Esta "aspiración" es propia de las mujeres, sólo de nuestro sexo. Quiero hacer referencia con esto a ese grupo de féminas, generalmente jóvenes y absolutamente anodinas, cuya máxima en la vida es, atención, casarse y ser madres. En fin. No tengo absolutamente nada en contra con la idea de ser madre, de hecho, me parece perfectamente respetable, siempre y cuando no sea la única cosa en la que consista la vida de una mujer. Es decir, no creo que nadie quiera decir "a los 28 años fui madre. Desde entonces... soy madre". Aunque, de nuevo, me equivoco. Hay millones de mujeres que matarían por lograr eso, por ser unas amas de casa obesas e ignorantes que crían retoños y reniegan de aquellas que compatibilizan un empleo, una casa, una pareja, una familia, una vida social, unos retoños. Claro. Es mucho mejor tomar el sagrado voto del matrimonio (¡ironía, desde luego!), ser una maldita mantenida y dejarse preñar mientras una cocina galletitas para los amigos. Cierto, esos amigos que se compadecerán de tu triste condición mientras les muestras la que tú crees tu mejor sonrisa. En serio, ¿a qué extremos llegamos en pleno siglo XXI? Dejadme que os dé un consejo. Respetaos a vosotras mismas. Las mujeres no somos instrumentos para crear bebés. Es una opción, desde luego. Pero no la única.

Y bien, ha sido todo. No, no ha sido todo, como supondréis, pero al menos me he desahogado. Ya seguiré. No sé por qué, pero últimamente este blog está hasta los topes de ideas incendiarias...
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¡Irritante!

Os preguntaréis el por qué de la presencia en el blog de este símbolo naranja que tan habitualmente nos encontramos en envases de detergente y líquidos similares. Como el título bien indica, es el símbolo para indicar irritación, aunque el tema acerca del que voy a divagar ahora no tiene precisamente relación con esas irritaciones dérmicas. Es más bien irritación en el sentido más negativo y contundente de la palabra: irritación como, básicamente, mala hostia provocada por algo que no agrada.

¿Qué tipo de cosas son esas que me causan irritación, sea cual sea el contexto e independientemente del momento o de mi propio humor? Pues confeccionaré una breve lista.

- Las personas que no justifican sus escritos, entradas de blog, trabajos para clase, documentos profesionales, lo que sea. En serio, es un diminuto botoncito en tu editor de texto, él lo hará por ti, no es demasiado trabajo. Tienes la decencia en el texto a un click de distancia. A esto he de añadir el odio que me produce que los textos no tengan sangrías ni espacio entre párrafos. Me sangran los ojos.

- Los que no saben comportarse en lugares públicos, especialmente en medios de transporte. No es agradable que, en un autobús, la persona de al lado lleve su móvil con la música a todo volumen, generalmente de pésimo gusto. En serio, cambiad de hábitos o de gustos musicales.

- Las personas que afirman estar en contra de las drogas y abusan del alcohol hasta límites insospechados. Si para vosotros un poco de hierba es droga y quien la consume ya pasa a ser persona non grata y, sin embargo, os bebéis una botella de vodka en un abrir y cerrar de ojos... en serio, debéis replantear vuestras ideas y convicciones. ¿En qué punto a la sociedad se le ha olvidado que el alcohol y el tabaco también son drogas?

- El maldito clima de este grotesco país colonizador. Francamente, comer mientras anochece es absolutamente deprimente. Aunque uno acaba por acostumbrarse y casi es normal vivir durante más horas de noche...

- Los carteles de "sonría, está siendo grabado". Creo que esta es autoexplicativa.

- Olvidarme de cómo se usan las palabras y los adjetivos en mi lengua natal. Si al menos tuviese una fluidez increíble con el inglés, pero ni siquiera eso. No soy una hablante útil de ninguna de las dos lenguas.

- Los que te destripan las películas. Eso es el infierno.

Creo que, para ser una mañana de domingo, este blog ya ha destilado suficiente odio. Otro día seguiré con mi lista de acciones, sucesos y actitudes irritantes.
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Shine on you crazy diamond

Remember when you were young, you shone like the sun.
Shine on you crazy diamond.
Now there's a look in your eyes, like black holes in the sky.
Shine on you crazy diamond.
You were caught on the crossfire of childhood and stardom,
blown on the steel breeze.
Come on you target for faraway laughter,
come on you stranger, you legend, you martyr, and shine!
You reached for the secret too soon, you cried for the moon.
Shine on you crazy diamond.
Threatened by shadows at night, and exposed in the light.
Shine on you crazy diamond.
Well you wore out your welcome with random precision,
rode on the steel breeze.
Come on you raver, you seer of visions,
come on you painter, you piper, you prisoner, and shine!
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Los Misfits - reflexionando de nuevo.


De nuevo me siento con ganas de hablar de este grupo sobre el cual ya divagué hace ya algunos meses en esta entrada. Aunque, bien pensado, tal vez no sean ganas de hablar sobre los Misfits. Quizá es simplemente que siento la imperiosa necesidad de escribir una entrada "con cuerpo" para nutrir este blog y los Misfits han sido lo primero que me llegó a la cabeza cuando me propuse plantarme aquí delante para llevar a cabo dicha tarea. Pienso, es decir, afirmo que se debe a que pasé largo rato en la ducha con el American Psycho de fondo.

En fin. Los Misfits. El inicio del horror punk, este subgénero musical que, en mi opinión, no se ciñe sólo a la música sino que abarca muchos otros ámbitos y terrenos y, desde luego, ha cultivado un enorme elenco de fans a lo largo de su desarrollo.

Intentaré no divagar en exceso. Creo que mi opinión sobre los Misfits ha cambiado desde aquella primera entrada sobre ellos. No es que me gusten más ni menos, aunque es probable que más, simplemente es que mis perspectivas ahora son diferentes. Sigo pasando horas escuchando una y otra vez la misma lista de canciones suyas, bien sea prestándoles toda la atención que merecen y escarbando en las letras para llegar a alguna conclusión... o simplemente como "música ambiental". Los Misfits son un gran acompañamiento, y sé que cuando vuelva a la rutina de los autobuses seguirán amenizando mis despertares. Los Misfits me siguen resultando herméticos de muchas maneras, indescifrables, extraños, peculiares. Aunque ahora los tengo más estudiados, más destripados de alguna manera. Voy comprendiendo algunas de sus canciones, incluyendo la inefable Helena. Y cuanto más interpreto o creo entender, más me gustan, desde luego.

Seamos sinceros. Desde un punto de vista técnico, la música no es esencialmente buena. Los ritmos se repiten de forma más o menos regular, con los cambios propios de un estilo, de un grupo y de los diversos miembros que lo han compuesto a lo largo de su historia. No tienen buenos instrumentos y, dependiendo de su etapa, ni siquiera un buen vocalista. Sin embargo, han tenido a Danzig, han tenido a Michale Graves. Han tenido excepciones fabulosas como Helena, confirmando que, de proponérselo, pudieron llegar a ser absolutamente increíbles.

Quiero, desde aquí, lanzar un silencioso réquiem personal por esta banda que ya no es ni mucho menos lo que era. Ahora, es decir, en el 2004 con su Project 1950, se dedican a versionar canciones de esa década... y el resultado no es muy adecuado. Suenan demasiado extraños. Desvirtúan a grandes como Presley -entre otros-, han decidido utilizar saxofones, Jerry Only no es siquiera una sombra de lo que fue Danzig y, en general, los Misfits han mutado en algo que... ya no son los Misfits. Prefiero dejarlos como estaban en los 90 y quedarme con esa idea, ese concepto. Genialidad. Horror Punk. Horror Punk que no está muerto, nunca lo ha estado.
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Esperanza

La esperanza es la segunda alma del desdichado.

Johann Wolfgang von Goethe
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Pausa

Me permito once días de licencia para no escribir en este blog -aunque quizá lo haga, quién sabe- porque mi otra mitad viaja a esta isla a compartir un buen montón de horas y experiencias conmigo. Estaremos ocupados y disfrutando de estas merecidísimas vacaciones juntos.

Al fin Birmingham va a tener sentido...
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Añoranza




Echo de menos a estos pequeños seres antropomorfos de resina que, con el tiempo, se convirtieron en mis compañeras de juego, en algo como una tabula rasa para saciar mis ansias de aprender a hacer nuevas cosas con las manos -coser, pintar, fotografiar, dibujar, incluso esculpir-, en algo que hacía más bonito mi cuarto y me animaba al llegar a casa... es curioso, pero estas muñecas son mis amigas. Echo de menos contarles mis cosas en silencio, abrazarlas cuando nadie me miraba. Pero muy pronto volveré con ellas...
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Trataron de herrarle y cerró las tijeras
no fue a cal y canto, quedaba la punta
de untar las heridas,
sirvieron de lienzo las horas perdidas,
es el antojo del ojo que ve
cómo muere solo a través de la misma mirilla
de la misma puerta que quiere romper,
es una mano intentando coger
del amor algún pedazo y los tacones
en la nuca de la vida,
manzana podrida, quijada de Abel,
que se entretiene desabotonando las claras del día
para verte bien.
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Vodevil

Life's but a walking shadow, a poor player that struts and frets his hour upon the stage and then is heard no more: it is a tale told by an idiot, full of sound and fury, signifying nothing.

William Shakespeare
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Cautivada por un cuento

Shrinivas, como se llamaba, desconocía el acompañamiento verbal del acto de amor cubano, pero parecía haber estudiado el Kama Sutra sin saltar una página. Fue la primera vez que hice el amor, la primera vez que me lo hicieron. Hacer el amor. Esa expresión cobró una vida en mí después de aquel encuentro, sólo comparable con la de haber entendido, ante la visión de un ser humano, el origen de los ojos de las imágenes indias [...]. Casi al amanecer, abrazados, entre dormidos y despiertos, sosegados, despacio aprendimos los olores mutuos, las fragancias del pelo. Las manos deleitadas recorrían un cuerpo hasta ayer ajeno y que de pronto formaba casi parte del otro [...]. regresamos al cuarto para el café en la cama y al subir la cortina de la ventana, no esperando ver el sol, ausente aquella mañana, sino a alguno de los pajaritos que en ocasiones se posaban en los árboles del patio al cual daba el apartamento, tuvimos ante nosotros una escena de cuento de hadas. La lluvia helada de la noche anterior, incrustada en las ramas desnudas, creó un jardín de encaje translúcido. Resulta imposible traducir en palabras el esplendor de la visión. Ciertas sensaciones sólo pueden ser apreciadas a través del sentido que les corresponde, y la brillantez de aquellos árboles de la calle Mott, únicamente presenciándola. El hielo estaba ajustado tan parejo a las ramas, que parecían haber sido sumergidas en una gran tina de diamante líquido y ya embellecidas, devueltas a los troncos, como se cubren las manzanas de caramelo, sumergiéndolas en una olla de almíbar.

Shrinivas comenzó a hablar de él allí, frente a la ventana, y sus confesiones, su voz llegando desde el fondo de sí mismo, fueron el momento de mi deslumbramiento. Fue comenzar a hacer el amor de verdad. Lo demás había sido preámbulo. Su capacidad para la intimidad me era desconocida [...].

Shrinivas me contó sus sueños con transformaciones, siempre con transformaciones. Yo le conté los míos con peces en el mar, con peces de cartón, peces que trataban de nadar en el piso de mosaico blanco y negro del baño, peces dorados aplastados sin querer bajo mis pies [...].

Las conversaciones se mezclaban con besos. Llorábamos, compadecidos uno del otro y con los ojos enrojecidos nos entregamos al amor de nuevo. Las confesiones diluyeron mis defensas y creo que las de él también. Yo, tan difícil de entregarme por más que lo fingiera, me sentí suya y lo sentí mío y me dejé hacer y él se dejó también. La fuerza de las caricias lastimaba. Boca arriba, boca abajo, acostado sobre mi espalda lo sentí dentro de mí y entré yo en él con mis manos que recibió gustoso. Expuesta a su mirada inmensa mi desnudez, la disfrutaba. En abandono total, no puse condiciones a la entrada de su cuerpo en el mío, ni de su alma en la mía. Fuera de mi ser, en orgasmos que parecían durar eternidades, enormes mar pacíficos abrían de un sólo golpe enfrente de mis ojos cerrados. No es una metáfora, vi las flores cada vez que me vine y fui feliz.

Era una dulzura jamás saboreada que quería conmigo para siempre, para siempre. Pero aquel encuentro no fue puerta abierta por donde pasar a tiempos felices, fue más bien rendija, regalo de la vida por donde atisbar la felicidad. Y pude verla, la vi. Lejana y fugaz, mas de allí en adelante la busqué, segura de que existía.

Las historias prohibidas de Marta Veneranda - Sonia Rivera-Valdés

Tenía que compartir este fragmento con alguien. Lo leí de mañana, con una taza de chocolate caliente para desayunar y el sol calentándome los hombros. Y me iluminé. Me pareció bellísimo, impecable, increíblemente dulce y narrado con una dulzura infinita. Menciona muchas cosas sobre las que he reflexionado últimamente: la magia del sexo, el sentir por primera vez el amor, la percepción de la felicidad, la relevancia de una intimidad adecuada. Con algunas de las cosas que dice Sonia estoy de acuerdo, con otras, desde luego, no. Leed, disfrutad y juzgad si así lo deseáis.

En cuanto al título de la entrada, la explicación es la siguiente: en mi trayectoria como futura filóloga y ferviente lectora de todo lo imaginable, me encuentro con que es ya muy complicado que una historia me cautive o me atrape. Esta compilación de cuentos lo ha conseguido, como casi todo lo que estoy leyendo en este curso. Algo bueno tendría que tener Inglaterra.

Rag Doll



¿Tendrá este año Sally las Navidades que se merece?

¿Volverán a incendiarse las flores que con tanto mimo ha recogido entre sus dedos?

¿Volverá a pasearse por el cementerio en ruinas, lamentando su suerte?

¿Tendrá su final de cuento de hadas o, por el contrario, retornará a la pesadilla?

¿Le augura el futuro un tierno beso bajo la luna con su huesudo amado?

¿Habrá regalos? ¿Habrá sorpresas? ¿Habrá risa o habrá llanto?
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Disconnected

Look at the dead outside my window
Wonder what's on their mind?
Why do they run?
They all seem to have a mission
But then they cry themselves to sleep

You receive what you give
And this is like nothing
I feel like shit
But at least I feel something

Is this all you meant to be?

Their marks in the pavement
You've walked this route too many times
What if I changed the signs?
Would you even take notice?

Is this all you have to give?
So... March... Straight jacket union...
So... March...
In chains - surrender
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De nuevo...

Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.

William Shakespeare
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Reflexiones

El amor es una fuente inagotable de
reflexiones:
profundas como la eternidad,
altas como el cielo
y grandiosas como el universo.

Alfred de Vigny

Humo


Humo. La señal de que aquello de lo que procede se está consumiendo rápidamente.

Últimamente he pensado mucho en lo efímero de todo. En realidad, cada uno de nosotros se consume y se desvanece en pequeñas y desesperadas bocanadas de humo. Las relaciones humanas son frágiles porque siempre domina el egoísmo, la falta absoluta de empatía. La propia raza humana es débil, nuestra vida es un simple arco trazado en papel de seda. Acercad un mechero. De lo más hermoso, lo más vital... nos convertimos en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada. La vida es efímera, no es de extrañar que sea tarea ardua y titánica encontrar a alguien; encontrarnos a nosotros mismos.

A pesar de este rápido viaje por la tierra en que consiste la vida, es importante mantener la entereza, los Ideales. Ignorar todo aquello que incurra en un daño a nuestra persona, dejar atrás esos enormes Errores que tratan de perseguirnos y hacer que nos consumamos entre sus garras, en definitiva, romper con lo anterior tantas veces como sea necesario para poder tejer un futuro en que sólo brille un sol, sin nubes, sin niebla que entorpezca nuestros pasos.

Es hora de ponerse la armadura, de que el acero nos haga más pesados que el humo, de anclar los pies en la tierra o en los sueños -lo mismo da-, de mirar hacia el frente con fiereza y dignidad, de no volver la vista atrás para no convertirnos en estatuas de sal. Es hora de luchar, de seguir, de levantarse una y hora vez hasta que los Ideales sean, al fin, palpables. Es hora de olvidar que somos humo.
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Que si la noche se estaba encuerando no fue para verme
Lo que quería es cincuenta y la cama ¿con quién?, daba igual
Con troncos viejos que con calaveras, que esconden los dientes
Con dedos largos que nadie les queda para señalar
Con los muñones que escriben derecho en renglones torcidos
Con el olvido que siempre se acuerda de resucitar,
Con los relojes que me echan las cuentas y no han entendido
Que no me he rendido, quise fracasar.
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¡Adelante!

El desvanecimiento de los Ideales es triste prueba de la derrota del esfuerzo humano.

Alfred North Whitehead
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Transición

Fe

Es infinitamente mas bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la Humanidad.

Heinz Zschokke
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Karen: Would you wait around to find out if it's just a necklace, or if it's sex and a necklace, or if, worst of all, it's a necklace and love? Would you stay, knowing life would always be a little bit worse? Or would you cut and run?
Harry: Oh, God. I am so in the wrong. The classic fool!
Karen: Yes, but you've also made a fool out of me, and you've made the life I lead foolish, too!

Diálogo de Love Actually.
Creo que la pequeña carpa dejará de luchar por su libertad. Hoy sólo quiero volver a aquella identidad con la que empecé el blog. Lady Escombros.
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Latido jondo

Que la madrugada sólo se dedique a pudrir tendederos,
que la hagan morir resaca y luceros,
por sus tuberías corren poesías de lo que más quiero
y lo quiero perder...no quiero querer.
Latido jondo es lo que quiere tener
mi cama que no tiene sueño,
un ruido sordo, potro de rabia y miel
de la piel hacia dentro,
latido jondo, más hondo que un mar de hiel
amargo del fondo hasta el techo,
ratas a bordo y tira millas
que en la orilla nadie nos puede ver.

Hoy he recordado por qué me gustaban tanto Marea. Me debato entre mis dos hipótesis más fuertes: la primera, por lo fuerte que me hacían. La segunda, porque sus letras me volvían frágil como el cristal.
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Jineteras

Que en Cuba se le llama jinetera a la mujer (generalmente de edades que oscilan entre los trece y los treinta años) que vende su cuerpo al turista a cambio de algún beneficio. Es una versión tropical, caribeña y cubana de la prostituta de otros países. La palabra proviene de la inventiva natural del cubano y su sentido del humor: durante las guerras de liberación contra el dominio colonial español, los independentistas cubanos (mambises) se lanzaban contra los batallones de soldados españoles en ataques de caballería para ganar la batalla a filo de machete; en la Cuba actual, las mujeres se lanzan contra los turistas (al principio España tuvo un predominio absoluto en el envío de turismo a nuestra isla) para ganarse la vida con sus antiquísimas artes del placer, tan eficaces para la victoria como el filo de cualquier machete mambí.

Amir Valle, Jineteras (2006)


En Inglaterra, dos de las cinco asignaturas que curso se centran en la literatura del Caribe. Estoy aprendiendo mucho, demasiado, sobre todas las circunstancias políticas, sociales y económicas en países como Cuba o Puerto Rico, no sólo literatura. Y digo demasiado porque... cuanto más aprendo, más odio me entra hacia los colonizadores. Y los colonizadores de prácticamente toda latinoamérica, para desgracia de toda la población española, fuimos nosotros. Colonización. Qué horrible palabra, qué grotesco significado. Qué destrucción de culturas, de costumbres, de tradiciones, del arte, de las mentes. Llegamos para eviscerar todo aquello propio de las gentes que quisimos hacer nuestras a la fuerza. Siempre a la fuerza, esa es la clave. No preguntamos ni pedimos permiso. Fuimos con la seguridad de poder aplastarlo todo.

Uno de los resultados de la colonización en el Caribe, como podéis leer arriba, es el nacimiento de este pequeño gran escalón social: las jineteras. He decidido centrarme en el término femenino, aunque también hay jineteros pululando por las calles caribeñas (generalmente se dedican a la venta de comida, tabaco y demás, no a la prostitución). Las jineteras son, hablando en plata, putas. Putas que se pasean buscando turistas, ofreciendo sus cuerpos y, sobre todo, su dignidad. Y todo porque necesitan dinero, se necesita dinero. Muchas jineteras son mantenidas, muchachas que se ofrecen por pagos en metálico o quizá por comida u otros artículos. Un par de detalles curiosos: ¡fijaos en la edad que suelen tener estas muchachas! Trece años algunas, seguramente las haya más jóvenes. Es terrible, francamente terrible. Y, como dice Pedro Juan Gutiérrez en Trilogía Sucia de la Habana, "las muchachitas que están jineteando en La Habana son titis de veinte años, que parecen modelos. Lindísimas". Mujeres preciosas, "que parecen modelos", que quizá podrían serlo si no fuera por las pésimas condiciones de vida, de todo, a las que están sometidas. Las jineteras son mujeres, en mi opinión, con muchísimo valor y aún más estómago. Quizá están acostumbradas a sus tareas cotidianas, aunque creo que uno nunca llega a acostumbrarse a ese tipo de cosas. Quizá tengan un sentido de la supervivencia y de la vida tan agudo que no les importe el medio, sólo el fin: seguir adelante. Quizá tienen familia, hijos, otros a los que aman y han de mantener. Quizá algunas incluso disfrutan siendo objetos de deseo. Y ahí está la clave. En ser objetos. Las jineteras, de algún modo, dejan de ser personas para ser objetos al servicio de ese sucio turismo que sólo busca un buen trasero, experimentar la pasión de las caribeñas, sentir la boca ardiente de una mulata hermosa. Desde mi posición, obviamente privilegiada, pongo a disposición de todas las jineteras del mundo mi comprensión y mi apoyo, aunque no sea gran cosa. Sigue siendo más que nada. Pienso que estas mujeres merecen, ante todo, reconocimiento. Que el mundo sepa de su existencia y de su labor. No sé si consiguen algo para el Caribe o al menos para ellas mismas. Sólo espero que el futuro no traiga una suerte semejante para los posibles descendientes de las jineteras. Todos nos merecemos algo mejor.
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Mezclando

En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.

Friedrich Nietzsche
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Lealtad

La lealtad es el camino más corto entre dos corazones.

Ortega y Gasset
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Citas I

El amor verdadero, el amor ideal, el amor de alma, es el que sólo desea la felicidad de la persona amada sin exigirle en pago nuestra propia felicidad.

Anónimo
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Tiempo, locura y té


Mad Hatter: Would you like a little more tea?
Alice: Well, I haven't had any yet, so I can't very well take more.
March Hare: Ah, you mean you can't very well take less.
Mad Hatter: Yes. You can always take more than nothing.





Si habéis leído Alicia en el País de las Maravillas o, en su defecto, visto la versión de Disney -bastante interesante, aunque se salte a la torera demasiados pasajes del libro-, entenderéis ese título tan extraño de tiempo, locura y té.

Tiempo (Del lat. tempus). 1. m. Duración de las cosas sujetas a mudanza. 2. m. Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo. 3. m. Parte de esta secuencia. 4. m. Época durante la cual vive alguien o sucede algo.

El tiempo, la hora, ¿qué hora es? En Alicia el tiempo tiene mucha relevancia, quizá demasiada, y se pone de manifiesto desde un principio, cuando el conejo blanco no puedo siquiera detenerse a saludar porque ya va con demasiado retraso -luego sentiremos cierta empatía con el pequeño y peludo mamífero: su encuentro es con la temible Reina de Corazones-. El tiempo se revierte por momentos en un ciclo infinito y desconcertante: recordemos esa carrera para secarse al lado del mar del Dodo y su peculiar tropa acuática. Alicia es la única que llega a tiempo. A tiempo para despertarse cuando está a punto de ser linchada. A la hora perfecta para merendar y salir de este mundo extraño y asombroso.

Locura (De loco). 1. f. Privación del juicio o del uso de la razón. 2. f. Acción inconsiderada o gran desacierto. 3. f. Acción que, por su carácter anómalo, causa sorpresa. 4. f. Exaltación del ánimo o de los ánimos, producida por algún afecto u otro incentivo.

La segunda y la tercera acepción son, sencillamente, fabulosas. Y, con respecto a Alicia y sus personajes, las más aplicables. Muy concretamente si hablamos del Sombrerero Loco y la Liebre. Todos los recordamos: son dos extravagantes individuos que celebran su fiesta de no-cumpleaños entre cientos de teteras danzantes, acompañados de un simpático lironcito. Ambos plantean un concepto un tanto ambiguo de locura: siendo ellos los menos, en apariencia, cuerdos, juzgan incluso a la pequeña Alicia y al conejo en su breve encuentro. El famoso reloj que hacía tic tac al compás de los pasos del conejo se ve aplastado por un intencionadísimo mazazo de la Liebre, a la voz de ¡a los locos hay que tratarlos con cariño! A la vista está. Con todo el cariño de un golpe enorme. Así se lo merecía ese punzante amasijo de manillas y ruedas que sólo controlaba de forma grotesca la vida del conejo. Tras esta escena, mi concepción de la locura y la normalidad nunca volvió a ser la misma, y de nuevo reflexiono sobre ello cada vez que Alicia se cruza en mi camino. Quizá los demás son los locos y nosotros... no, en realidad nosotros somos demasiado normales.

(Del chino dialect. de Amoy te). 1. m. Arbusto del Extremo Oriente, de la familia de las Teáceas, que crece hasta cuatro metros de altura, con las hojas perennes, alternas, elípticas, puntiagudas, dentadas y coriáceas, de seis a ocho centímetros de largo y tres de ancho. Tiene flores blancas, axilares y con pedúnculo, y fruto capsular, globoso, con tres semillas negruzcas. 2. m. Hoja de este arbusto, seca, arrollada y tostada ligeramente. 3. m. Infusión de las hojas de este arbusto.

El té. Esa ceremonia tan extendida por todas partes del mundo, muy especialmente en este frío país en el que ahora me encuentro. El té es ya un ritual, una forma de paralizar el transcurso natural de los días -de nuevo, una alteración temporal- para dedicarse por completo a esta pequeña y deliciosa tarea. Y es que el té, en realidad, es un buen compañero. Tenemos tantas variedades que es improbable que no encontremos una que nos agrade; además, proporciona ciertos beneficios a la salud corporal. La Liebre y el Sombrerero Loco lo sabían: quizá por eso ingeniaron esa artimaña de ofrecer té a sus invitados y nunca llegar a dárselo. La gente educada, dicen, toma té. Es un ritual refinado y elegante. O debería serlo. Con Alicia se nos rompen los esquemas, y los más variopintos personajes se ven envueltos en una trama de teteras que hacen ruidos raros, lirones en tarros de mermelada, relojes chiflados, liebres y una niña curiosa que ha de volver a casa.

¿Qué conclusiones podemos sacar de todo esto? Creo que ninguna. Alicia en el País de las Maravillas es, sencillamente, un delirio demasiado genial como para perdérselo. Y no sólo es una simple historia contada para niños, no: al igual que muchos libros que fueron escritos para un público infantil, lo disfrutamos enormemente los adultos. Y no sólo por toda esta desbordante genialidad: Alicia contiene demasiadas reflexiones, demasiados puntos interesantes que han de ser considerados y desarrollados, demasiadas ideas, demasiadas críticas a la sociedad.

No os perdáis Alicia en el País de las Maravillas, por favor. Merece la pena.
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Before night falls

In those days I had a different idea of sexual relations, I loved someone and I wanted that person to love me; I did not believe one had to search, unceasingly, to find in other bodies what one body had already provided. I wanted a permanent love, wanted what perhaps my mother had always yearned for; that is, a man, a friend, someone we could belong to and who would be ours.

Before night falls - Reinaldo Arenas




He decidido dedicar una entrada a este párrafo porque, tras su aparente sencillez y brevedad, contiene una cascada inagotable de reflexiones sobre el sexo y los sentimientos. Ambos temas han sido siempre recurrentes en mi mente, ambos los he tratado conmigo misma en profundidad. El sexo y el amor nunca se han desvanecido de mi pensamiento desde que fui consciente de sus significados e implicaciones.

¿Qué puedo añadir a lo narrado por Reinaldo Arenas? Creo que sería lógico empezar por mis consideraciones iniciales, es decir, aquellas creencias que siempre creí férreamente instauradas en mis opiniones personales -es obvio que la experiencia lo cambia todo-. En un principio, el amor era para mí ese gran desconocido. Considerándome, sin embargo, una Romántica -en todas las acepciones de esta palabra- por naturaleza, ansiaba poder sentir amor con cada fibra que conformaba mi ser. A pesar de desearlo, de luchar contra los elementos naturales e iniciar una de las búsquedas más agogtadoras de mi adolescencia, no logré más que humo y cenizas. Todo se desvanecía entre mis dedos. El amor, como las alas de la libertad, me había sido denegado. Cuando crecí, cuando mi mente decidió al fin adoptar la edad del cuerpo que la contenía y me hice mayor, decidí, sin más, apartar a un rincón oscuro todo aquello en lo que había creído. No quiero amor, no necesito amor, no estoy hecha para darlo ni, por descontado, recibirlo. No quería nada. Me hallaba sumida en un letargo de fría comodidad. Y qué decir del sexo. Desde el principio, desde los albores... el sexo no fue más que un entretenimiento, una diversión, un circo, un vodevil: por una vez, yo era la actriz principal. Sin embargo, en cada nuevo espectáculo me hacía con un antifaz de plumas que ocultase a mi verdadero yo. El sexo no era verdad, era falso; no era yo quien, sin ningún tipo de tapujos ni pudores, me entregaba a las ¿pasiones? Pero, a decir verdad... ¿qué puede esperar una niña del sexo, qué puede aprender? Absolutamente nada. Sólo aprendí la forma de perderme el respeto, de sufrir, de llorar, de pasar por malos tragos que en ningún momento merecí. La pasión era un mero fantasma, un ente incorpóreo, un espíritu. No existía cosa alguna, nada hermoso, nada excitante, tan sólo sexo: ni rastro de esos bellos encuentros que nos quieren mostrar en los libros o la televisión. Así pues y al igual que ocurrió con el amor... decidí prescindir del sexo. No quería emprender la búsqueda de ningún cuerpo perfecto. No necesitaba falsos orgasmos ni encuentros que me desagradaban hasta el punto de enfermarme.

Una vez dicho esto, os preguntaréis a dónde quiero llegar. Pensaréis que, tal y como he planteado mi pasado sexual y amoroso, no puedo tener nada que decir al respecto de las palabras de Reinaldo Arenas. No es así. Hablo en pasado. Renuncié al amor y al sexo, pero todo cambió. Como ha venido ocurriendo con una cierta habitualidad, me equivoqué y tuve que tragarme mis palabras. Eso sí, lo hice con muchísimo orgullo, henchida de satisfacción. Es cierto que a ninguno nos gusta equivocarnos y retractarnos de lo dicho pero, en este caso, fue lo mejor que me pudo haber pasado. Fue incluso necesario, sumamente necesario, porque implicó un cambio radical en mi vida, mis convicciones, mis creencias y mis ideales. Y, aunque suene absolutamente coltidiano, fue la fuerza de una persona la que modeló este cambio. Y lo hizo sin pedir nada a cambio y, lo que es más, fue alguien que también se encontraba anclado en aquella horripilante y fría comodidad. Dos almas perdidas flotando en el agua congelada de una pecera, de miradas tristes, vagando con suaves aleteos sin rumbo. Pero la pecera nunca fue lo suficientemente grande: los Hados se pusieron de acuerdo para hacernos coindidir, con todas nuestras creencias e ideas preconcebidas... y, con esta inmensa colisión frontal, todo se vino abajo. El amor quiso florecer en la humedad de las sábanas, recorrer cada esquina, cada ángulo de nuestros cuartos, brillar como las lágrimas que caen en las palabras de un libro, reflejar en cada baldosa, en cada espejo, toda la grandeza a la que dos seres humanos pudieron aspirar jamás. Mi primera columna fue derribada, pero no la siguió un gran estruendo: sólo un rumor de mariposas, un arcoiris púrpura, un lago de gotas azul eléctrico. Por su parte, el sexo se tornó inefable, absolutamente inspirador e idílico, un titán de emociones, un torrente de pasión, la tensión de una turbulencia, la dulzura de una caricia, el clamor que acompaña a un suspiro inaudible. Tuvimos que despedirnos también de la segunda columna. Desde entonces, los plurales siempre son singular, el ruido es melodía, el frío es calor, una lágrima se torna carcajada, el pálpito resucitó para inundarnos, los cielos se cerraron alrededor, las montañas se estremecieron, las aguas frenaron su curso. Y todo ello gracias a ese choque, a ese impacto, a esa colisión; a ese constante fluir de emociones que nacieron porque, al fin, decidimos que merecía la pena llevarlo a cabo. Y está siendo, en realidad, mejor de lo que esperábamos en un principio. Mucho mejor.

Como ya os habréis dado cuenta, el mensaje inicial de esta entrada ha desencadenado un torrente inmenso de palabrería acerca de emociones, pensamientos, acerca de lo bello que es sentir y ser sentido. Tendréis que disculpar que no me haya ceñido a las palabras exactas de Reinaldo Arenas, aunque... después de todo, todo lo que he dicho guarda relación con esa reflexión tan pura, tan intensa. Espero que sepáis captar esa esencia y comprendáis dónde reside lo verdaderamente importante.
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Volver

De todos los pensamientos que me asaltan a diario, esa pequeña palabra es la más recurrente. Esas seis letras, formando un sonido envolvente una vez pronunciadas, esas dos uves de victoria, de vivir, de valkiria. Volver. Seis letras, sólo seis. Sin embargo, ahora esta palabra parece alargarse en el tiempo; combarse, estremecerse, doblarse con la ductilidad del caramelo.

Y volver es volver, en todos los aspectos de la vida de este pequeño pececito que pugna a cada instante para ser un dragón.

Volver significa que Koi ha de retomar su vida activa como escritora pésima de entradas en su blog.

Volver significa la vuelta a esos instantes de emoción máxima cuando conoció en persona a Vodevil y se estremeció ante la fuerza del primer beso.

Volver significa que encontraré una cama que me pertenezca, que nos pertenezca.

Volver significa que el tiempo no significa nada y nunca volverá a hacerlo.

Volver significa tardes en el sofá -o quizá cayéndonos de él-, tardes de risas, tardes de vinilos abrazados en las sábanas, tardes de disfraces, tardes de masa de brownies, tardes de humo, tardes de lluvia, tardes de té, tardes de cristales de esperanza, tardes de futuro.

Volver significa debatir durante horas sobre qué hacer y llegar a la conclusión de que... a las 5:30 en el ayuntamiento.

Volver significa poder comer cachopo y no tener que preocuparse de que la lluvia moje la colada.

Volver es tanto... volver es todo. He de volver. Volveré, muy pronto. Tanto a mi casa, mi hogar, su corazón, como a mi vida activa en el blog. En estos días lo necesito.
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Digo que yo no soy un hombre puro

Yo no voy a decirte que soy un hombre puro.
Entre otras cosas
falta saber si es que lo puro existe.
O si es, pongamos, necesario.
O posible.
O si sabe bien.
¿Acaso has tú probado el agua químicamente pura,
el agua de laboratorio,
sin un grano de tierra o de estiércol,
sin el pequeño excremento de un pájaro,
el agua hecha no más de oxígeno e hidrógeno?
¡Puah!, qué porquería.
Yo no te digo pues que soy un hombre puro,
yo no te digo eso, sino todo lo contrario.
Que amo (a las mujeres, naturalmente,
pues mi amor puede decir su nombre),
y me gusta comer carne de puerco con papas,
y garbanzos y chorizos, y
huevos, pollos, carneros, pavos,
pescados y mariscos,
y bebo ron y cerveza y aguardiente y vino,
y fornico (incluso con el estómago lleno).
Soy impuro ¿qué quieres que te diga?
Completamente impuro.
Sin embargo,
creo que hay muchas cosas puras en el mundo
que no son más que pura mierda.
Por ejemplo, la pureza del virgo nonagenario.
La pureza de los novios que se masturban
en vez de acostarse juntos en una posada.
La pureza de los colegios de internado, donde
abre sus flores de semen provisional
la fauna pederasta.
La pureza de los clérigos.
La pureza de los académicos.
La pureza de los gramáticos.
La pureza de los que aseguran
que hay que ser puros, puros, puros.
La pureza de los que nunca tuvieron blenorragia.
La pureza de la mujer que nunca lamió un glande.
La pureza del que nunca succionó un clítoris.
La pureza de la que nunca parió.
La pureza del que no engendró nunca.
La pureza del que se da golpes en el pecho, y
dice santo, santo, santo,
cuando es un diablo, diablo, diablo.
En fin, la pureza
de quien no llegó a ser lo suficientemente impuro
para saber qué cosa es la pureza.

Punto, fecha y firma.
Así lo dejo escrito.


Nicolás Guillén
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This way



Porque es así como quiero quedarme, de esta manera, para siempre. Perdiéndome en tu mirada, sonriendo los dos a la par, riéndonos del mundo, de todo y de nada. Siendo nosotros, ni más ni menos, únicos, tan normales, tan... nosotros, a fin de cuentas.

Y así será siempre, a pesar de todo, de los momentos psico killer a distancia y las estupideces que nos son innatas. Darnos cuenta es una muestra más de esta conexión, del Nexo, de lo grande que es todo.

Tú y yo, rodeados de nosotros.
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Perdida en Albión

Como bien dijo un día alguien a quien admiro enormemente, estoy "perdida en la pérfida Albión". O, lo que es lo mismo, haciendo el primer cuatrimestre del cuarto curso de filología hispánica en Birmingham, Reino Unido, gracias a una beca Erasmus.

¿Cuáles son mis impresiones hasta el momento? Bien, llevo aquí exactamente cinco días. La gente es extremadamente amable, coopera siempre que es posible y tratan de hacerte sentir como en casa. La comida es... bueno, por mi zona todo lo que encuentro son pequeños tugurios de comida rápida y restaurantes asiáticos de todo tipo, yo cocino mis propios platos -recetas generalmente inventadas o recibidas en el legado del "recetario del pequeño fartón"- en casa. El piso donde estoy está bien, enormérrimo, mis compañeros de piso son, por suerte, encantadores y colaboradores. La parte fiestera es extraña, no me acostumbro a salir pronto y llegar pronto, aunque las fiestas en casas ajenas tienen mucho encanto. La universidad... bueno, digamos que el campus es una grotesca ciudadela plagada de edificios que establecen poca consonancia unos con otros, aunque, de nuevo, la gente es extremadamente amable y las clases muy amenas. El centro de Birmingham es un amasijo de tiendas, olores, putiferios y personas de todos los tamaños, colores y formas. Creo que me gusta. En general, creo que esta ciudad me gusta, y no cabe duda de que la experiencia está resultando muy grata. También he de destacar que el caminar tanto a todos los sitios me está haciendo adelgazar, y que estoy aprendiendo a pasos agigantados a cocinar, limpiar, fregar, hacer coladas, ocuparme de la casa y de mis cosas y, en general, a ser independiente y a aprender gracias al fantástico método de ensayo y error. En eso consiste todo en esta vida, en ensayo y error, especialmente si has de adaptarte en muy poco tiempo a un nuevo país, con sus costumbres, su gente. Y además, sola. Sin nadie que me guíe, me ayude o me indique qué debo hacer. Aquí estoy sola.

Y, sin embargo, toda esa soledad se desvanece cuando entro en esta habitación. Aquí tengo mis cosas. He elegido un edredón en tonos azules -para que me recuerde todo lo que amamos el azul eléctrico-, he cubierto una pared con fotos suyas, nada más despertarme veo su bandera de Pink Floyd, el incienso de cannabis y sea breeze me traen recuerdos de "casa", ¡incluso he comprado un gel de baño de sales marinas para que también eso me acerque a todo lo que he dejado en España! Os preguntaréis por qué entrecomillo la palabra casa. Seguro que todos y cada uno de vosotros tenéis un lugar sólo para vosotros, en el que poder ser vosotros mismos y sentiros cómodos, en calma. En definitiva, vuestro hogar. Supongo que la esencia de ese término cambiará con cada mentalidad, y que hogar es algo aplicable a una casa, un lugar, una habitación, un pequeño espacio, cualquier cosa. Mi casa es una persona, un individual, una mente concreta, un par de ojos oscuros, una sonrisa magnífica. Mi casa no está en Birmingham, tampoco está en el lugar donde habitualmente vivo con mis padres. Mi casa es él. Mi casa lo es todo, mi hogar, mi refugio. Es el sitio donde perderme cuando todo va mal, y también cuando todo va muy bien. Es con quien compartir llantos y sonrisas, con quien hacer locuras, con quien brillar, con quien navegar y remar en contra del viento, en cualquier parte. Mi casa está donde él esté. Yo no tengo más bandera ni más nacionalidad. Quizá debería cambiar mi apartado de correos y hacer que apunte hacia su corazón, donde realmente habito siempre, sin importar donde se encuentre mi cuerpo.

Birmingham tiene muchas cosas buenas, y con toda certeza escribiré mucho más acerca de esta nueva vivencia. Sin embargo, sabed que no estoy lejos: sólo tenéis que buscarle a él. Allí estaré yo, siempre presente, siempre respirando cerca de su oído aunque mi cuerpo se encuentre a miles de kilómetros.
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Brinda conmigo

Una despedida, desde luego, es algo mucho menos grato que un brindis. Al brindar todos nos deshacemos en sonrisas, en halagos, en palabras hermosas, quizá banales, sí, pero probablemente significativas. Un brindis está lleno de chispa, de burbujas, de glamour, de delicadeza, de genialidad, del roce suave de los vasos, de bocas entreabiertas. No así una despedida. Quizá mi compilación de música agónicamente triste me haya hecho caer en la cuenta de que las despedidas son absolutamente detestables. O quizá lo han logrado las dos despedidas más duras a las que he debido enfrentarme, no sé. Supongo que, a fin de cuentas, es una mezcla de vivencias y demás. La conclusión es que mi vida sería mucho más decente si estas malditas despedidas cargadas de sal se eliminasen por completo, lejos, en humo, para no volver, para no tener que recordarlas.

Por eso he decidido, en este mismo instante, convertir esta despedida en un brindis, cubrirla de pétalos de colores, rociarla con perfume, vestir un traje elegante, sonreír como si nada ocurriera y brindar. Brindar por nuestro locus amoenus, por los poemas, los guiños, las citas, los holocaustos zombies. Brindar por los cómics, las chapas, las botellas de agua, los helados de sabores extraños, la crema catalana, el whisky. Brindar por la fotografía, los post-its, las ATC, los vinilos, las patatas (cocidas o no), el cine. Brindar por los salmos en alemán, las cajas de música, los tulipanes, el mar. Brindar por los puñetazos, los llimiagos, los musicales, los conejos blancos, el azul eléctrico, las catedrales negras. Brindar por las risas, las caricias, los ronquidos, los abrazos, los cabezazos, las papeleras, los diálogos nocturnos, las navajas, los recuerdos.

Brindar por ti, brindar por mí y, sobre todo, brindar por nosotros. Convirtamos esta despedida en algo mucho más alegre y conveniente, prolonguemos este brindis durante tres meses y devolvámonos a la normalidad con un nuevo abrazo. Está todo hecho, sabemos que lo está, y siempre lo ha estado.