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Mentes

[...] De qué sexo sean en realidad me da igual, es lo que menos me importa. Me puede gustar un hombre tanto como una mujer. El placer no está en follar. Es igual que con las drogas. A mí no me atrae un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda; bueno…, no es que no me atraigan, claro que me atraen, ¡me encantan! Pero no me seducen, me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer. Conocer, poseer, dominar, admirar. La mente, Hache, yo hago el amor con las mentes. Hay que follarse a las mentes.

Martín (Hache)
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Gnosis


Forgive me,
For I did not know.
'Cause I was just a boy
And you were so much more

Than any god could ever plan,
More than a woman or a man.
And now I understand how much I took from you:
That, when everything starts breaking down,
You take the pieces off the ground
And show this wicked town
something beautiful and new.

You think that Luck
Has left you there.
But maybe there's nothing
up in the sky but air.

And there's no mystical design,
No cosmic lover preassigned.
There's nothing you can find
that can not be found.
'Cause with all the changes
you've been through
It seems the stranger's always you.
Alone again in some new
Wicked little town.

So when you've got no other choice
You know you can follow my voice
Through the dark turns and noise
Of this wicked little town.
Oh it's a wicked, little town.
Goodbye, wicked little town.
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Braindead

Hablemos de Braindead, una película que lleva como parte del título la ilustrativa sentencia Tu madre se ha comido a mi perro. Y por una vez, ¡sí!, tomémonoslo como algo literal.

Este filme fue dirigido a principios de los 90 por Peter Jackson: sí, este individuo gordo y archiconocido por sus adaptaciones de El señor de los anillos, se dedicaba hace un par de décadas a rodar atrocidades de bajo presupuesto con un amplísimo abanico del más grotesco gore, dando lugar a pequeñas joyitas del cine como Bad Taste, del estilo de la que estamos tratando. Así pues, en esta época Nueva Zelanda dio a luz a unas cuantas simpáticas producciones protagonizadas por un pequeño elenco de actores desconocidos. Fabuloso, no hay duda.

Bien. Comencemos con Braindead. El comienzo lo tenemos en una mordedura de una rata de Sumatra: aquí tenemos la clave de una serie de infecciones que derivan en unos muertos vivientes que se alimentan, como no podría ser de otra forma, de carne humana. Esto debemos aliñarlo con una inverosímil historia de amor entre el hijo de la primera infectada, un calzonazos al que compadecemos desde un primer momento, y una muchacha hispana a cargo de una tienda con una abuela un tanto supersticiosa, capaz de predecir la cercanía del mal.

Con esta línea argumental hacen su entrada toda una serie de situaciones con un alto contenido en vísceras desparramadas y demás violencia gratuita, que provocan en el espectador el desternille inmediato: la famosa hilaridad del gore.

A pesar de lo simples que puedan parecer los postulados principales de esta peli, tenemos una serie de escenas que, además de acentuar la carga dramática, proporcionan al mismo tiempo aún más risa: la metáfora de la vuelta al útero materno con la monstruosa transformación final, la escena de la masacre con el cortacésped, las dulces natillas con orejas en lugar de galletas María...

En resumen, una película "para toda la familia" (entended el entrecomillado, el gore no es del gusto de todos ni recomendado para los más pequeños), desternillante, improbable, grotesca y, en definitiva fabulosa. Hasta el momento no había logrado visualizarla entera por determinadas interrupciones, pero ha merecido la pena intentarlo una vez más. Genial, de verdad.

¿Mi nota? Un 9. Qué menos para Braindead.
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The human centipede

No es que quiera transformar este blog en un lugar de reviews de películas y demás. Qué va. Lo bueno del verano es que el tiempo libre da para mucho, y todos los visionados de películas y lecturas de libros proporcionan un maravilloso material sobre el que divagar en el blog.

The human centipede. La vi hace un par de días, pero decidí esperar a que la historia no estuviese tan fresca en mi cabeza para escribir algo acerca de ella. La historia comienza como tantas otras: dos estúpidas turistas americanas en Alemania. Rueda pinchada. Caminan por el medio de un bosque en plena noche: parece ser que estas chicas nunca han visto pelis de terror. Eso siempre termina mal, queridas. Al fin llegan al lugar donde se desarrollará el resto de la trama: la casa del cirujano Heiter, que lo tiene todo preparadísimo en su sótano para iniciar su aberrante experimento con las dos muchachas y un joven japonés al que da caza poco después. La idea del doctor alemán, en principio, parece original e innovadora en el mundo de las pelis de terror: su propósito es unir a sus víctimas en una suerte de ciempiés humano, conectando sus sistemas digestivos a través del ano del primero y la boca del segundo y así sucesivamente. Hubiera sido harto divertido que Heiter conformase su ciempiés con unas cuantas decenas de personas haciendo un trenecito coprófago, ¿verdad? No, no ocurre: es una divagación fruto de mi perversa mente. Esa original idea del doctor se ve eclipsada por todo lo demás: una vez que lleva a cabo la unión de los jóvenes (y esto ocurre en la primera media hora de película), el resto es relleno, aburrido y vacío. El doctor trata de entrenar a su nueva mascota para que coma y le traiga el periódico y realice tareas que, en definitiva, nos parecen degradantes para una persona. Francamente, me esperaba mucha más humillación, violencia, degradación y perversiones: mala suerte, no las hay en esta película. Entiendo que a mucha gente le resulte repulsiva la idea y el resultado del ciempiés, pero... ¡no es para tanto!

Otra de las cosas decepcionantes sobre esta película es ese pequeño subtítulo que vemos en el póster: 100 medically accurate. Es, sin duda, una de las mayores mentiras que nos ha contado el cine. Yo no sé mucho sobre biología y medicina, pero se me plantearon algunos interrogantes mientras sopesaba la eficacia de la idea del doctor Heiter: ¿cómo puede un ser humano sobrevivir a base de las heces de otra persona -y así sucesivamente en la cadena del ciempiés-?, ¿por qué el doctor no conectó sus sistemas circulatorio y urinario, o algo más que el sistema digestivo?, ¿por qué la casualidad quiere que los tejidos de los tres sujetos sean compatibles, algo improbable en la realidad? En fin. Aparte de los errores médicos, también tenemos las típicas incógnitas de peli de terror: ¿por qué los vecinos no oyen nada?, ¿por qué la policía aparece únicamente al final de la película y con unos pretextos penosos?, ¿por qué el cirujano se empeña en hacerlo todo él solito y deja que el ciempiés salga al jardín, a la vista de cualquier posible visitante?

En fin. Dejémonos de incógnitas. En resumen, diré que la premisa de la que parte la película es original y promete, para luego dejarnos con un desarrollo y desenlace aburridos, maniqueos y nada convincentes. Si merece la pena verla es por la actuación de Dieter Laser, el alemán que encarna al cirujano. Su actuación es desasosegante, desagradable: es la actitud de un verdadero lunático trastornado. Sus gestos consiguen transmitir al espectador esa incomodidad que generan las personas que traman algo y que poseen una mente perturbada, y pocos actores lo logran sin sobreactuar o rozar lo ridículo. Los diálogos en alemán que se suceden a lo largo de la historia también le dan un poco de vida a los hechos. Por lo demás... creo que esa hora y media de película podría emplearse en algo más útil.

¿Mi nota? Dejémoslo en un 5 sobre 10. Es considerablemente mala, pero la actuación del degenerado doctor salva las cosas para aquellos que esperábamos más de esta película que tanto prometía.
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Otis

Haciendo uso del tiempo libre que me brindan las vacaciones, me dedico en gran parte a la descarga y visionado de películas de terror, gore, serie B, zombis y demás. A veces se encuentran joyitas, la mayor parte es basura y, de vez en cuando, aparece algo como Otis.

Otis es una basura de película, desde luego. No me malentendáis: no puedo alabarla ni mucho menos decir que me haya gustado, pero sí que me hizo pasar un buen rato y soltar unas cuantas carcajadas. Viendo que el cine de terror suele ser taxativamente patético, Otis es una pequeña excepción en la que al menos nos vamos a reír.

Os resumo el argumento. Otis, un gordo inadaptado obsesionado sexualmente con su cuñada Kim, decide iniciar todo un periplo de secuestros y asesinatos de mozuelas jóvenes y de buen ver. A todas ellas las llama Kim. A todas ellas las rapta y con todas emula el rollo instituto americano: Otis se disfraza de jugador de rugby, Otis lleva a la chica en su descapotable, Otis se inventa un baile de graduación. En fin, tremendo.

A partir de estas líneas quizá os destripe el argumento, así que no sigáis leyendo si tenéis intenciones de ver esta película. La parte interesante, aparte de ver a este gordezuelo salido persiguiendo a la guapa Kim (no, en realidad no se llama Kim, como ya habréis supuesto), es la entrada en escena de la familia de la secuestrada. Una familia normal, ante situaciones de peligro o amenaza, se puede volver aún peor que la familia de Leatherface. Deciden ir en busca y captura de Otis una vez conocen su identidad, sin embargo, la casualidad quiere que sea el hermano de Otis quien se encuentren en la casa de este. ¿La consecuencia? Un hombre inocente torturado y asesinado. Pero no pasa nada. Otis recibe también su merecido: unos cuantos escopetazos en su oronda tripa cuando acude a casa de los afectados a entregar una pizza. Un buen plan, claro que sí. Destripa a tu repartidor.

En resumen, una peli que no merece demasiado la pena ver, pero con algunos puntazos muy graciosos. A lo largo de la historia también se hacen menciones a El señor de las moscas y al salvajismo plasmado en este, así como a la canción de Blue Öyster Cult, Don't fear the reaper. Un par de referencias interesantes.

¿Mi nota? Dejémoslo en un 4 sobre 10. No merece más, tampoco menos.
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Karen: Would you wait around to find out if it's just a necklace, or if it's sex and a necklace, or if, worst of all, it's a necklace and love? Would you stay, knowing life would always be a little bit worse? Or would you cut and run?
Harry: Oh, God. I am so in the wrong. The classic fool!
Karen: Yes, but you've also made a fool out of me, and you've made the life I lead foolish, too!

Diálogo de Love Actually.
Creo que la pequeña carpa dejará de luchar por su libertad. Hoy sólo quiero volver a aquella identidad con la que empecé el blog. Lady Escombros.
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Tiempo, locura y té


Mad Hatter: Would you like a little more tea?
Alice: Well, I haven't had any yet, so I can't very well take more.
March Hare: Ah, you mean you can't very well take less.
Mad Hatter: Yes. You can always take more than nothing.





Si habéis leído Alicia en el País de las Maravillas o, en su defecto, visto la versión de Disney -bastante interesante, aunque se salte a la torera demasiados pasajes del libro-, entenderéis ese título tan extraño de tiempo, locura y té.

Tiempo (Del lat. tempus). 1. m. Duración de las cosas sujetas a mudanza. 2. m. Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo. 3. m. Parte de esta secuencia. 4. m. Época durante la cual vive alguien o sucede algo.

El tiempo, la hora, ¿qué hora es? En Alicia el tiempo tiene mucha relevancia, quizá demasiada, y se pone de manifiesto desde un principio, cuando el conejo blanco no puedo siquiera detenerse a saludar porque ya va con demasiado retraso -luego sentiremos cierta empatía con el pequeño y peludo mamífero: su encuentro es con la temible Reina de Corazones-. El tiempo se revierte por momentos en un ciclo infinito y desconcertante: recordemos esa carrera para secarse al lado del mar del Dodo y su peculiar tropa acuática. Alicia es la única que llega a tiempo. A tiempo para despertarse cuando está a punto de ser linchada. A la hora perfecta para merendar y salir de este mundo extraño y asombroso.

Locura (De loco). 1. f. Privación del juicio o del uso de la razón. 2. f. Acción inconsiderada o gran desacierto. 3. f. Acción que, por su carácter anómalo, causa sorpresa. 4. f. Exaltación del ánimo o de los ánimos, producida por algún afecto u otro incentivo.

La segunda y la tercera acepción son, sencillamente, fabulosas. Y, con respecto a Alicia y sus personajes, las más aplicables. Muy concretamente si hablamos del Sombrerero Loco y la Liebre. Todos los recordamos: son dos extravagantes individuos que celebran su fiesta de no-cumpleaños entre cientos de teteras danzantes, acompañados de un simpático lironcito. Ambos plantean un concepto un tanto ambiguo de locura: siendo ellos los menos, en apariencia, cuerdos, juzgan incluso a la pequeña Alicia y al conejo en su breve encuentro. El famoso reloj que hacía tic tac al compás de los pasos del conejo se ve aplastado por un intencionadísimo mazazo de la Liebre, a la voz de ¡a los locos hay que tratarlos con cariño! A la vista está. Con todo el cariño de un golpe enorme. Así se lo merecía ese punzante amasijo de manillas y ruedas que sólo controlaba de forma grotesca la vida del conejo. Tras esta escena, mi concepción de la locura y la normalidad nunca volvió a ser la misma, y de nuevo reflexiono sobre ello cada vez que Alicia se cruza en mi camino. Quizá los demás son los locos y nosotros... no, en realidad nosotros somos demasiado normales.

Té (Del chino dialect. de Amoy te). 1. m. Arbusto del Extremo Oriente, de la familia de las Teáceas, que crece hasta cuatro metros de altura, con las hojas perennes, alternas, elípticas, puntiagudas, dentadas y coriáceas, de seis a ocho centímetros de largo y tres de ancho. Tiene flores blancas, axilares y con pedúnculo, y fruto capsular, globoso, con tres semillas negruzcas. 2. m. Hoja de este arbusto, seca, arrollada y tostada ligeramente. 3. m. Infusión de las hojas de este arbusto.

El té. Esa ceremonia tan extendida por todas partes del mundo, muy especialmente en este frío país en el que ahora me encuentro. El té es ya un ritual, una forma de paralizar el transcurso natural de los días -de nuevo, una alteración temporal- para dedicarse por completo a esta pequeña y deliciosa tarea. Y es que el té, en realidad, es un buen compañero. Tenemos tantas variedades que es improbable que no encontremos una que nos agrade; además, proporciona ciertos beneficios a la salud corporal. La Liebre y el Sombrerero Loco lo sabían: quizá por eso ingeniaron esa artimaña de ofrecer té a sus invitados y nunca llegar a dárselo. La gente educada, dicen, toma té. Es un ritual refinado y elegante. O debería serlo. Con Alicia se nos rompen los esquemas, y los más variopintos personajes se ven envueltos en una trama de teteras que hacen ruidos raros, lirones en tarros de mermelada, relojes chiflados, liebres y una niña curiosa que ha de volver a casa.

¿Qué conclusiones podemos sacar de todo esto? Creo que ninguna. Alicia en el País de las Maravillas es, sencillamente, un delirio demasiado genial como para perdérselo. Y no sólo es una simple historia contada para niños, no: al igual que muchos libros que fueron escritos para un público infantil, lo disfrutamos enormemente los adultos. Y no sólo por toda esta desbordante genialidad: Alicia contiene demasiadas reflexiones, demasiados puntos interesantes que han de ser considerados y desarrollados, demasiadas ideas, demasiadas críticas a la sociedad.

No os perdáis Alicia en el País de las Maravillas, por favor. Merece la pena.
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Espantapájaros

Como muchos sabréis, tengo una extraña fijación con todo lo que tenga que ver con los espantapájaros. No he llegado a descubrir el por qué -menuda contradicción-, pero es un personaje que, insertado en una película o un escrito, me resulta absolutamente fascinante y cautivador. Y es que hay tantos espantapájaros en nuestra historia actual...

Hagamos un breve recorrido. A Tim Burton debe de ocurrirle algo parecido, porque en casi todas sus películas logra que aparezcan espantapájaros... pensemos en Pesadilla antes de Navidad, donde el propio Jack es casi un espantapájaros; o Sleepy Hollow y sus escalofriantes figuras con cabeza de calabaza, que tenían algún tipo de papel en el hilo conductor de la historia. Otro espantapájaros archifamoso es aquel adorable individuo cantarín de El mago de Oz, que ansiaba, ante todas las cosas, poseer un cerebro entre toda aquella paja (incongruente, a fin de cuentas, porque viendo lo visto todos seríamos más felices sin ningún tipo de materia gris). Este personaje, a mi juicio, es decisivo en el papel del espantapájaros en el cine (sí, estoy hablando de esto como si realmente fuese algo serio), todos lo recordamos, tanto como a los demás seres curiosos de esa obrita maestra del cine. Dorita, desde luego, se vio muy bien rodeada a pesar de que sus acompañantes carecieran de cosas supuestamente "esenciales". Y uno de mis espantapájaros favoritos es, sin lugar a dudas, aquel entrañable y misterioso individuo que sale en El castillo ambulante (grandísima película, por cierto). Aparece y desaparece a voluntad y cuando el espectador menos se lo espera, y llegado a un punto sólo te queda reconocer que es un personaje totalmente imprescindible. Sólo al final sabemos sus motivaciones: es un príncipe encantado que se ha enamorado locamente de Sophie, una muchacha a la que un embrujo ha transformado en una anciana. Parece ser que el espantapájaros es el único que, desde el principio, sabe captar y apreciar la verdadera naturaleza de Sophie.

Hace muchos meses me encontré por la red un cortometraje sobre, adivinad... ¡espantapájaros! Ayer volví a recordarlo y, por supuesto, tuve que buscarlo. La historia es tremendamente sencilla, pero a la par contundente; quizás algo kitsch, pero visualmente precioso y, sobre todo, con una fuerte carga emocional y moral. No sé si os gustará, pero al menos coincidiréis conmigo en que, a pesar de ser humanos, no somos tan diferentes de un montón de paja y tela. Aquí os dejo el enlace.
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Peliculeando

Voy a escribir una entrada cinemato... lo que sea, y prometo ser breve. Sólo una reseña pequeñita de viernes noche de dos pelis que me encantan -y que, dicho sea de paso, son un tanto dispares, así que es muy probable que si una no os gusta, la otra sí lo haga-. En fin, aquí va.

Este muchacho maquillado que tenéis a vuestra izquierda es Frank N Furter, encarnado por el mismísimo y genial Tim Curry. Frank es un... bueno, un científico travestido que ha creado a un maromo rubio y musculoso, Rocky, con la mitad del cerebro de un motorista y acompañado por un hatajo de chiflados: Magenta, Riff Raff, Columbia... Una pareja -con una jovencísima Susan Sarandon en el papel de fémina en apuros- ha tenido la mala pata de llegar a su castillo y la noche que les espera no les dejará indiferentes, y tampoco al espectador. The Rocky Horror Picture Show ha cumplido más de 30 años como película, pero a mí sigue pareciéndome una obra maestra, y muy actual además. Podríamos decir que es un remake de todas las pelis de ciencia ficción anteriores, y que los personajes son extrañísimos. Cabe decir que es un musical, y yo adoro los musicales; es una historia divertida a ratos, otras veces bizarra y sin ningún sentido y con ciertas reflexiones interesantes. Os encantará, de verdad.

Y en un tono completamente distinto, tenemos Velvet Goldmine. Es una biografía alterada de las vidas de Iggy Pop y David Bowie, reflectadas sobre dos iconos musicales ficticios de los 70: Curt Wild y Brian Slade. Los actores son, respectivamente, Ewan McGregor y Jonathan Rhys Meyers, un dúo que consiguió enamorarme perdidamente. A esto le añadimos la breve pero crucial intervención de Christian Bale, que encarna al periodista y ex fan que revivirá la historia de los dos. La peli tiene mucha -y muy buena, a mi juicio- música, bastante sexo, algo de amor, algo de odio, una preciosa Toni Collette, un cameo de Placebo, una historia curiosa... en fin, una buena manera de pasar una tarde de domingo con resaca. Si os gusta la música, la música de verdad, el espectáculo... tenéis que ver Velvet Goldmine. Puede no ser la mejor película de la historia, pero al menos es especial.

En fin, lamento que mi capacidad de redacción sea nula a estas horas. Seguro que la wikipedia puede explicaros cosas sobre estas películas mejor de lo que yo he podido, pero al menos os dejo mi opinión y la idea de que os gustarán, seguro. Bueno, reconozco que no he sido breve, me enrollo como una persiana, qué le vamos a hacer. Os dejo un trocito de Rose tints my world, de la banda sonora de The Rocky Horror Picture Show:

It was great when it all began
I was a regular Frankie fan
But it was over when he had the plan
To start a-working on a muscle man
Now the only that gives me hope
Is my love for a certain dope
Rose tints my world keeps me safe from my trouble and pain.