Breve sábado ilustrado.

Hoy voy a cambiar de "estilo". Os voy a contar cómo pasamos un sábado en esta villa, pero no sólo con palabras, sino también con imágenes. Esperemos que salga como espero y tenga un puntillo humorístico. Entre mis compañeros de fotografía también están dos blogueros afiliados: Bea y Sube, al que llamaremos por su nombre de pila, Héctor. Aquí vamos.

[Para acceder a las fotos captamomentos, id pulsando los enlaces.]

Todo empieza en un bar, por supuesto. A diferencia de los sitios que solemos frecuentar, el Theo no es un sitio mugriento, ni desapacible, ni asqueroso. Está increíblemente limpio e incluso el mocho sabe mejor. Corre el alcohol, empiezan a ponerse reglas, si no me dejan reírme lo paso mal... ¡cuando no te dejan hacer algo, súbitamente te entran unas ganas incorregibles de hacerlo! Sube el nivel etílico y empiezan las exaltaciones a la amistad. Os dejo un ejemplo ilustrado de Bea y una servidora en pleno abrazo. Alguien se acerca con un móvil y nos saca otra: La cara de Bea es de resignación absoluta, la mía de aparente euforia. Y sigue la cosa, y llega más alcohol. Se me ocurre jugar al pollito, las instrucciones som simples:
1.- Tiras las monedas como si estuvieras jugando al duro de toda la vida.
2.- Cuando metes en el medio de los cuatro vasitos, empieza tu "pollito".
3.- Ejemplos de pollito: países de Asia, grupos musicales de los ochenta, alineaciones deportivas, cuadros de Velázquez, lo que sea.
4.- El jugador de la derecha ha de seguir la lista del tema del pollito.
5.- El que falla, bebe.
6.- Ejemplos ilustrativos. ¡Pollito! Monedas europeas anteriores al euro. La peseta. El florín. La libra. El yen. Mierda, eso no es europeo. Bebo.
Tras unas cuantas rondas, el tema degenera. De hecho, aquí vemos a Jairo y Jota en sus momentos de plenitud nocturna: no sé qué o a quién estará tocando Jairo, pero se le ve realmente contento. Casi en el mismo momento, yo miro a mi derecha y encuentro la riquísima cabeza de Jorge. El momento-foto es, cuando menos, curioso. Ante la chifladura de sus amigos, Bea, aún poco borracha, eleva sus ojos al cielo en un gesto de plegaria. Poco después nos vamos retirando del bar, es que nos hemos quedado solos y hace ya treinta minutos como poco que tenían que haber cerrado. No sin antes recibir una visita de mi hermano, por supuesto. De tal palo... ya sabéis. Hacemos un intento de meternos a bailar en el Manhattan, con desastrosos resultados (unos jeroles espectaculares, y mis morros, que de repente parecen llenos de bótox). Al rato nos vamos y nos espera una charla de portales en la que Héctor y yo hablábamos, me parece, de nuestros respectivos blogs. No salimos tan mal, no. Yo estaba poniéndome las gafas: nunca bailo con ellas desde que un día me salieron lanzadas contra una pared. A alguien se le ocurre ir hasta la Folixa. Mala idea. Creo que el bar había cerrado unas dos horas y media antes, pero no hay mal que por bien no venga: uso el temporizador y nos hacemos una fotilla. Ahí me tenéis, rodeada de las bestias pardas que son mis amigos. La última parada es la panadería, para reponer fuerzas y rebajar el alcohol. La conclusión a la que llegamos en la noche fue esta: no utilices zapatos y te metas donde puedas sufrir accidentes.

Espero que os haya gustado, al menos un poquito. Yo soy tan simple que cada vez que miro las fotos reviento de risa yo sola.

3 comentarios:

Sube dijo...

Soy el único normal, jaja.
Me acaba de recordar a un ejercico que hacíamos en lengua con Vicente (que tiempos...) Él nos daba ocho o diez palabras aleatorias y nosotros componíamos un texto (acabo de tener una idea interesante, ya te comentaré :P). Tú lo mismo pero con imágenes xD
Buen post :)

Pd: quiero jugar al pollito con vosotros, debe ser muy divertido, jaja

Flame dijo...

Eeesa Tricia!

Menuda fiesta de borrachuzos os montáis XD lo mejor los textos de las fotos, sin duda. Y sí, seguro que Héctor estaba pensando que es el único normal :P

Tamara Ferrero dijo...

Ostras, los pies....
Solo de verlo, asta me duele a mi y todo, ¿y as aguantado toda una noche? mereces una alabanza por ello, creeme, yo, que me he hecho a las botas bajas, los tacones los veo incomodisimos ya; pero ciertamente, quedan tannnn bonitos y son tannnn sexys.
Eso si, yo como el primer comentario, tambien recuerdo mis noches de doblete (o casi, casi triplete) y estoy al 100% contigo, de como y cuanto cunde el irse para casa, con un buen croisant vegetal o un bollo de chorizo, comerselo e irse a dormir como una reina.
Asiento con la cabeza ^^

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