Koi



En casi medio año que ha cumplido este blog nunca he dado explicación alguna acerca de mi pseudónimo, Koi. Creo que esta imagen que tenéis a la izquierda es ciertamente ilustrativa: los peces koi, en términos escrictos, no son más que esas coloridas carpas japonesas que a veces tenemos la suerte de ver en algunos estanques. Si hacéis una búsqueda por internet, descubriréis que en muchos lugares se le describe como un "pez ornamental", es decir, un simple adorno. Yo quiero pensar que el koi es mucho más que eso. Y lo es, desde luego. Al menos lo es para mí.
Hay una leyenda que rodea a la figura del koi; desde luego, este pez forma parte de la mitología y el compendio de leyendas de Japón. Se dice que aquel pez capaz de enfrentarse a la adversidad y remontar el río se convertirá en un auténtico dragón al final de su trayecto. Sólo el koi consiguió nadar contracorriente, enfrentándose a la muerte y al sufrimiento, y su recompensa al llegar a la cima fue, desde luego, merecida.
Creo que, a estas alturas, no es necesario ya explicar por qué he elegido el sobrenombre de Koi. Especialmente ahora, en estos días, las circunstancias que me rodean no son sencillas en absoluto. Nada es sencillo. Sin embargo, sé que debo enfrentarme a todo, cara a cara, sin pensarlo. Debo ser fuerte, ser fiel, remontar el río. Llegar a la cima, convertirme en un gran dragón... aunque hoy no sea más que un pequeño pez de colores. Sé que tengo todo lo necesario para conseguirlo, para acercarme a ese estado sublime en el que ya habré dejado atrás todo lo que ahora me lastra. El koi es, para mí, un ideal, un alto objetivo. Creedme. Sé que puedo hacerlo, y lo haré.
Como último detalle curioso, el kanji japonés koi es uno de los que se utiliza para designar el concepto de amor. Así que veo necesario unificar ambos conceptos: el dragón, la furia y la fuerza, todo ello entrelazado con el amor para conseguir al más puro y poderoso de los seres de la naturaleza.

1 comentarios:

vodevilastrozombies dijo...

Francamente creo que es la teoría filosófica del Übermensch a la oriental pero desarrollada de forma mucho más bonita.

Yo el Übermensch, tú el Koi. Together we stand.

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