Todo tiene una razón de ser, amigos. Y que yo sea Lady Escombros tan sólo se debe a que este blog nació un viernes 13, estoy segura.
Dejando a un lado las ironías... me parece que el título lo dice todo. Siempre me ha resultado gracioso que la gente cruce de acera al ver una escalera descansando contra una pared o al ver a un gatito negro; por no hablar de llamadas nocturnas en las que alguien te suplica que bajes a tirar un ramo de rosas amarillas porque, desde luego... traen mala suerte.
No he llevado a cabo ningún trabajo de investigación sobre el origen de estas mamonadas (porque no merecen otro nombre), pero sé que debería. No sé cuándo nacen este tipo de absurdas creencias, aunque intuyo que se remontan a bastantes siglos atrás; tampoco sé por qué se han difundido y, especialmente, por qué prevalecen.
Yo soy de las que pasa por debajo de la escalera únicamente por llevar la contraria a las supersticiones... sin embargo, ¿no me convierte esto, de alguna manera, en una febril creyente? Quién sabe... el caso es que mientras sigan naciendo gatos del color del carbón, nos será más fácil reconocer a los crédulos.
Paseo en bicicleta por Manzamo, Zanpa y Maeda
Hace 6 días