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Orgasmos - esos grandes (des)conocidos

¡Oh, sí! Me encantan estos temas pseudoescabrosos que ponen nerviosos o tensos a algunos. ¿Qué os parece si hoy, en lugar de divagar sobre música o demás obsesiones de una veintiunañera, hablamos sobre el orgasmo? Con esto no quiero decir que los orgasmos no me obsesionen...

Bien, estoy siendo un tanto ambigua con lo que digo. ¿Puede haber algo mejor tras un larguísimo día de trabajo que un orgasmo? ¿Existe una mejor recompensa? ¿Hay algo que nos intrigue, nos colapse, nos desvele, nos excite, nos desgarre y nos apasione... tanto como un orgasmo? Creo que no. Y, sin embargo, "el orgasmo" es un amigo al que miramos desde lejos, y muy especialmente el sector femenino. Es lamentable, pero así es. Las estadísticas -aunque posiblemente sean inventadas- dicen que aún hay muchas mujeres que no han logrado conocer su propio orgasmo, ni solas ni acompañadas. Parece ser que sólo un 30% de las damas llegamos al orgasmo mediante la penetración, coito o como os guste denominar al acto sexual. Y, por otra parte... se dice que 4 de cada 10 mujeres somos multiorgásmicas. Alguien nos miente, seguro. Es poco probable que, de las pocas privilegiadas que quedamos, casi a la mitad nos pasen "cosas bonitas" tan seguidas. Los informes también rezan que uno puede aprender a ser multiorgásmico... ¿y cómo lo va a aprender una chica que aún no ha tenido el placer de saludar y hacerse amiga de su orgasmo? ¡Ja! Alguien nos miente, seguro. Las estadísticas... o nosotras mismas. No me es posible creer que algo tan simple, tan sencillo, tan asequible, tan normal, siga siendo un simple mito, una audacia de unas pocas privilegiadas. No. Si ellos pueden, y con un simple movimiento de mano... ¿por qué no nosotras? ¡Por favor, señoritas! ¡Un pequeño esfuerzo!

Recuerdo la película de Nick & Norah's infinite playlist. Una noñez donde las haya, por supuesto. Os reproduzco de manera resumida un diálogo entre dos muchachas:
- Por ahí se dice que nunca has tenido un orgasmo.
- Habré tenido millones. Además... bueno, nunca se sabe, ¿no? ¿Cuándo estar segura?
- {Interviene un chico hippy que la estaba escuchando} Oh, sí. Lo sabes.
Blanco y en botella. No me creo a aquellas que dicen que "no sé", "no sabría distinguirlo", "ejem ejem". Un orgasmo es un orgasmo, se distingue con facilidad de una tos, de un estornudo, de beber zumo... un poco de seriedad. Si nosotras mismas no nos tomamos en serio algo tan importante como "el orgasmo", nadie lo hará. Y, desde luego, dudo que el género masculino esté dispuesto a ejercer de profesor gratuito e incondicional para ayudarnos en la búsqueda eterna del orgasmo.

Bien, después de esta larga y absurda disertación, sólo me queda celebrar mis orgasmos y los vuestros, y desearos que, a pesar de las estadísticas, luchéis cada día por vuestro orgasmo perfecto. Porque lo merecemos todos.